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La vida, sus momentos y mil gracias...

La vida está llena de pequeños momentos llenos de magia, la mayoría pasan de forma imperceptible en nuestro día a día, se esfuman uno tras otro sin ni tan siquiera haber sido conscientes de ellos. Nos perdemos los detalles que componen nuestra vida mirando siempre más allá de nosotros mismos, anhelando siempre lo mejor, lo mayor, lo superior, y no nos damos cuenta de todo lo que nos rodea y encierra tanta belleza.

Les invito a tomar conciencia de la VIDA, a recrearse en el olor del pan recién horneado, en el canto de los grillos al anochecer, en la frescura de una rodaja de sandía, en la sonrisa de quien está a nuestro lado y en la calidez de sus abrazos en nuestra piel.

Vivamos sientiendo la arena bajo nuestros pies y la brisa despeinando nuestro cabello y demos GRACIAS siempre por tantas cosas buenas que la vida nos regala, a mi me ha regalado tu visita y eso me hace feliz. Gracias.


Dedicado a quien me ha enseñado a dar las Gracias y a darme cuenta de cuan afortunada soy.

Piel con piel.


Puedo notar cada músculo de tu espalda apoyada en la mía,
tu respiración lenta, pausada, fría.
Tu olor que tantas veces me embriagó los sentidos y que hoy sólo duele.
Alargo tus manos hacia atrás buscando encontrar las tuyas
y éstas se deslizan huyendo en mayor silencio que el que me donan tus labios.

Estamos piel con piel y te noto tan lejos...

La vida renace.

Me he vuelto madera, madera porosa,
tronco inerte cubierto de un sin fin de grietas imperceptibles
dónde se van colando lentamente tus palabras alimentando mi savia.

Piel áspera que exuda la humedad de un interior
con más vida de la que representan las ramas mustias
que mecen la cálida brisa..

Fortaleza y rigidez, energía silenciosa.

Verdes brotes que asoman tímidamente
empujando la vieja corteza que me cubre...

Y pierdo todo resto de viejos incendios,
las cenizas se precipitan hacia mis raices
retroalimentándome,
y la vida corre hasta la punta de cada una de mis hojas
y pasan a ser suaves gotas de rocío.

La vida renace.

Sin palabras.


Hoy sólo quiero tus silencios.
Quiero acurrucarme entre tus brazos y dejar que me adormezca tu respiración.
Que mis lágrimas empapen tu hombro y tu mano no suelte la mía. Hoy me sobran las palabras y sólo buscaré en tu mirada silencioso consuelo.

Te quiero a mi lado sin pedir explicaciones, te necesito de manera egoista, porque sí.

Abrazos y silencios.