
Después de una semana sin postear peleando con mis
fantasmas estoy aquí de nuevo, se que lo digo muy a menudo, y lo pienso muchas veces más, pero creo que ha habido un gran punto de
inflexión en mi vida. ¿Nunca han notado como se
cerraba una puerta detrás con la sensación de que nunca más volverá a abrirse? Siempre he pensado que cuando sea mayor acabaré con un síndrome de
Diógenes, porque no se tirar a la basura las cosas que ya no uso, veo
recuerdos en etiquetas de botellas de cerveza, en tickets de bus, guardo servilletas con dibujos, llaves de hotel, pequeñas cosas que en su momento lograron arrancarme una sonrisa. No se
desprenderme de ellas, no se cerrar puertas. Y en medio de la corriente no se puede vivir.
Tras esta semana si he notado como ese débil hilo
se ha roto, como la puerta se ha cerrado, como todo ha tomado
su fin. Siento en mi interior como ya no he podido mantener ese lazo que era casi
transparente, cuando fui a rozarlo con mis dedos había
desaparecido, ya no existía, era todo mi imaginación que quería que ahí estuviese eternamente. Yo sabía que cuando llegase la primavera todo cambiaría, sabía que mi ciclo ahí
acabaría, pero en el fondo siempre guardo las esperanzas de que mis
intuiciones sean erróneas, aunque no suelo fallar.
A veces desearía ser menos intuitiva, que la vida me sorprendiese...