Me mudo al ático,
donde la luz entra sesgada
y La Luna vigila mis sueños.
Me mudo al ático,
y solo me llevo mis libros y tus fotos.
Tus fotos las doblaré en cuatro
y con ellas calzaré el cabecero de mi cama.
Me gusta dormir nivelada con el techo,
y la buhardilla solo invita a la locura.
Me mudo al ático
y en la jardinera plantaré fresas,
tulipanes y lechugas…
Me mudo al ático,
con mis sábanas de lunares,
que colgaré por bandera en la ventana,
con mis calcetines dispares
y los jabones de hotel atesorados en años.
Los vasos huérfanos y las botellas empezadas,
para cuando vengas de visita,
y una almohada extra
por si la noche decide atraparte
en mundo inclinado.




