
Mis pensamientos se diluyen entre volutas de humo,
los intento llevar al compás de cuatro cuartos
pero no pasan de un torpe dos por cuatro.
Entre mis manos una copa de vino tinto,
de rojo sangre,
de cruel carmín que dejan mis labios en el borde de la copa,
alzada en un absurdo brindis frente al espejo
que me paga con su sonrisa.
Otro trago,
otro pensamiento que pierde el paso,
y más rojo sobre mi.
los intento llevar al compás de cuatro cuartos
pero no pasan de un torpe dos por cuatro.
Entre mis manos una copa de vino tinto,
de rojo sangre,
de cruel carmín que dejan mis labios en el borde de la copa,
alzada en un absurdo brindis frente al espejo
que me paga con su sonrisa.
Otro trago,
otro pensamiento que pierde el paso,
y más rojo sobre mi.





