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Buenos días.


Avanzo de puntillas abandonando la cama, el frío suelo hace poner mis sentidos alerta. El gorgojéo del café perfectamente sincronizado con el salto de las tostadas, son años de práctica pulir esta técnica. Apenas untadas en mantequilla me las voy comiendo aún sin acabar de poner la planta de mis pies en el suelo, mientras revuelvo el azúcar y todo se impregna de olor de desayuno. Voy con la taza entre mis manos hacia la ducha, algún día he de abandonar la costumbre de siempre llevar algo de beber cuando me baño.
Mientras me preparo para el ritual matutino, dejo que hoy sea Sabina quien acompañe mis primeros bostezos y añada un compás melodioso a cada prenda de la que me desprendo. La mampara está completamente empañada y el vapor ha vuelto opacos los espejos. La taza queda aparcada en el lavabo a medio acabar.

Un tibio chorro de agua cae a plomo sobre mi espalda.

Buenos días mundo.

Hoy, con traje de ayer.


Hoy el día comenzó vestido de domingo, con murmullo de niños y olor a café. Hoy mi almohada se hunde en tu lado y me despiertan caricias que no saben a ayer. En silencio recreo tus besos mientras otros labios me hablan de amor. Y revivo sin arrepentirme cuando despertaba y traías una flor. Hoy envuelvo en nostalgia mi alma y huyo en mis sábanas de mi propia piel. Hoy mi mente vaga entre mil mundos y sólo tu nombre permanece en pie.

Post número cien, y un regalo.


La verdad es que no habría podido pensar mejor manera de festejar mi primera centena de post que con este gran detalle que me ha concedido marea@. Sinceramente nunca me habían concedido ningún premio, y tampoco me veo merecedora de tal, me pilla así con estos pelos, sin mi Valentino rojo y sin discurso lacrimógeno redactado.

En primer lugar querría agradecer a todos los que se toman la molestia en hacerme visitas, a quienes dejan sus comentarios que tanto encienden mi corazón y porqué no, alimentan mi ego un poquito, a quienes han caído aquí de casualidad y toman sus minutos en intentar descubir de qué va este rinconcito de la blogosfera, y a quienes han confiando en mi para buscar unas palabras de apoyo.

En más de un año he hecho mías muchas historias y he prestado las que llevan mi nombre para que tal vez llegasen a reconfortar el alma de quienes están a solo un click de mi vida, allá dónde las distancias no existen en este mundo que algunos consideran frío y a mi casi me parece a veces, lo más cálido y trasparente después de un abrazo.

Este pequeño rincón que nació de la necesidad de desahogo de un corazón frustrado y henchido de dolor, y ha ido deribando en hojas de papel reciclado en los que dejar mis letras anónimas como presentes directos desde mi corazón.

Gracias de nuevo por ayudarme a cumplir mis primeros cien y espero que sean varias centenas más.





¡Les quiero!
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P.D. Debería de nombrar varios blogs a los que entregar yo a su vez este dardo no-envenenado. Elegiré cinco blogs, que estén fuera de los recomendados en este blog, más que por darles el premio por invitarles a que les hagan una visita.

Por sus historias cotidianas e hilarantes:
Por la calidad de sus letras:
Porque escribe desde el corazón y se imprime en sus palabras:
Por dibujar con palabras sus pensamientos:
Por su juventud que dismula con la madurez de sus versos:


Y hago extensible a esos blogs que visito a diario y a sus bloggers que ya me robaron el corazón hace tiempo, Lisabel, Fire, La Rubia, Detective (¡cuánto te añoro!), Fernando, Celeste, Solsticio, Ro... Serían tantos nombres que mi post se haría eterno. Un abrazo a todos ellos y pasen a recoger sus premios y a tomarse un té invitación de la casa.

Abrazada a un bolero.

No quiero imaginarte abrazada a un bolero, me niego a que las lágrimas recorran tu piel presas de recuerdos ingratos, a que se desgarre tu corazón con el silencio que evoca su nombre.

Quiero que busques fuerzas entre el poso de tu alma cónica y las saques vestidas de las torpes y casi vacías sonrisas que eres ahora capaz de ofrecerme. Déjame que yo ponga la amargura levantando caballitos de tequila en tu honor y que pronto la sal no la causen tus lágrimas.

Tango para dos.


Enredá tus piernas a las mías,

agarrá mis muslos con firmeza,

sentí en tus manos mi tibieza

y en mi aliento el deseo y la agonía.

Notá que mis ganas se desbocan,

que tu nombre repito con locura,

viví en tus carnes mi premura,

y cariciame las ganas que provocan.

Bailemos sin descanso en esta Luna,

que las horas recorran nuestros cuerpos

y nos pille el Sol ya siendo una.

Feliz día después.



Para todos aquellos que el corazón ensancharon de amar sin pedir nada a cambio.
Para los que pensaron que no podrían llegar a sufrir más por amor.
Para quienes esperan cada noche su regreso y cada mañana se les clava el vacío.
Para los que se han permitido una segunda, una tercera o una enésima oportunidad.
Para quienes su vida es regida por un amor alternativo.
Para quienes luchan día a día por un imposible.
Para los que son los amantes.
Para los no correspondidos y para los que no corresponden.

Para todos aquellos que sí sienten en su alma la flecha de cupido pero por lo desgarrado de su dolor por amor.

Feliz día postSan Valentín.


Para los que aman, son correspondidos y la felicidad les desborda ya tuvieron ayer su día.

Duelo al amanecer.


Te reto a un duelo.


Juntemos tu espalda y la mía.
El miedo resbala por mi piel como gotas de sudor.

Comienza la cuenta atrás: serán diez pasos sin voltear la mirada.

En mi mente resuena,

uno...
dos....
tres......

No habrá otra oportunidad,
ni se desharán nuestros pasos.

...cuatro.. cinco... seis...

Nuestras armas cargadas,
y mi dedo acariciando el gatillo.

...siete, ocho...

O tú o yo.
Sin medias tintas.


...nueve
y giro, y apunto, y disparo...



Definitivamente, el mundo no era lo bastante grande para ambos.

Locura.

Tenías apariencia serena, pero tus ojos evitaron en todo momento posarse en los míos huyendo, tal vez, de encontrarse con la realidad.
El silencio sólo era roto por tus leves balbuceos y palabras incoherentes que aislaban aún más tus pensamientos.

Me resultabas impenetrable.

Por fin habías conseguido levantar el muro que siempre deseaste para que no cruzase nadie a tu mundo.

Tarareabas una melodía irreconocible y repetitiva mientras en tu mirada se reflejaba retazos de la infancia que estabas reviviendo en tu mente dispersa. Habías roto todas tus anclas con la cordura.

Dulce niña que perdió su cabeza.

Tiempo muerto.


No sé en qué momento el reloj perdió sus manecillas,
en qué noche el tiempo pasó de ser eterno a haberse agotado en tu contra.
Cuándo los siempre se convirtieron en demasiado tarde,
cuándo pasaste de ser vital a prescindible...
Quién agotó las oportunidades que brotaban de mí multiplicando por mil cada pequeño gesto tuyo.

Miro atrás buscando ese momento y no atisbo a encontrar la inflexión en mi camino.

Solo sé que llegó, anónimo y silencioso, y se fundió con mi alma, cubriendo sus alas de espeso humo gris.

Déjame ser lluvia.


Deja que la lluvia borre todo rastro de mí,
que disipe mi perfume y lo torne un leve retazo de humedad.
Deja que el frío apague la calidez de mis abrazos,
que corran regueros de recuerdos
desembocando en la nada.
Olvida mis besos como gotas anónimas
y no dejes nunca que manchen tus zapatos.
Que mi cuerpo se cale sin tus reproches,
y que esta llovizna sea las únicas gotas
que vuelvan a recorrer mi cara.
Deja que llueva y déjame ser lluvia.

El placer del camino.


Esta tarde terminé de comprar los últimos complementos del disfraz, y justo a tiempo está rematado. Pero acabo de decidir que me apetece quedarme en casa, ver una película, tomarme una copa tranquila o tal vez comer algo de helado. He disfrutado de la tarde, por el simple placer de conseguir tenerlo a tiempo, y una vez logrado he perdido el interés por mi objetivo. A veces hasta yo misma me asombro de mis reacciones. Nunca he sido caprichosa pero es la única manera que tengo de catalogar alguno de mis actos. Qué curioso es llegar a sorprenderme a mi misma. Eso me brinda otro reto, seguir conociéndome.

Carnaval.



Permitámonos por una noche ser lo que más deseemos,
dejemos que la imaginación y los sueños rijan nuestros pasos,
ocultémonos para mostrarnos,
vivamos intensamente la fiesta de Don Carnal.
Adaptemos nuestros latidos al tañido del tambor
y hagamos que las máscaras se fundan con nuestra piel.
Olvidemos toda norma terrenal
y vivamos el momento embriagados por la magia.